Los datos generados permitirán mejorar los modelos climáticos que evalúan el impacto del cambio climático en una región especialmente sensible al calentamiento global.
¿TE HA GUSTADO ESTE CONTENIDO? PUES... ¡TIENES TODOS NUESTROS PROGRAMAS COMPLETOS AQUÍ!Un equipo internacional de científicos ha logrado, por primera vez, medir de forma sistemática y comparable las concentraciones de dos potentes gases de efecto invernadero, el óxido nitroso (N₂O) y el metano (CH₄), en ocho estaciones costeras del Mediterráneo situadas en el mar de Alborán, el mar Balear y el mar Levantino. El estudio, impulsado y coordinado desde el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), se ha publicado en la revista científica Earth System Science Data. El artículo reúne el trabajo de un equipo internacional con la participación de centros de investigación de España, Marruecos, Líbano y Turquía.
El trabajo es fruto del proyecto ROADSTER (Greenhouse Gas Dynamics on the Southern Coasts of the Mediterranean Sea), concebido precisamente para reforzar la colaboración científica entre las orillas oriental y occidental del Mediterráneo y mejorar el conocimiento de áreas donde existían importantes lagunas de observación. Esto ha permitido, por primera vez, obtener datos homogéneos y comparables de estos gases en zonas del Mediterráneo donde apenas existían mediciones previas: los márgenes suroccidental (Alborán) y suroriental (Levante) del mar.
Los datos generados, que ya están disponibles en abierto, servirán como referencia para futuros estudios sobre el papel del Mediterráneo en el ciclo global de los gases de efecto invernadero y para mejorar los modelos climáticos que evalúan el impacto del cambio climático en esta región, considerada especialmente sensible al calentamiento global. Según Iris E. Hendriks, investigadora del IMEDEA (CSIC-UIB), «este proyecto demuestra que la cooperación entre países del norte y del sur del Mediterráneo es posible y necesaria. Muchas de estas zonas nunca habían sido monitorizadas de forma sistemática y solo trabajando juntos, con los mismos protocolos y compartiendo capacidades, hemos podido llenar este vacío de información».
De hecho, uno de los principales valores de este proyecto es su dimensión colaborativa. Los equipos participantes acordaron protocolos comunes de muestreo, conservación y análisis de las muestras antes del inicio de la campaña. Además, todas las mediciones de metano y óxido nitroso se realizaron en un mismo laboratorio, el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) de Vigo, evitando así posibles sesgos entre países. Esto garantiza que los datos de las ocho estaciones sean directamente comparables entre sí. Esta coordinación entre científicos de ambas orillas del Mediterráneo se plantea como un paso necesario para avanzar hacia una red de observación oceánica más integrada en la región.
En el mar Balear, el estudio ha contado con la participación del IMEDEA (CSIC-UIB) y del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) de Vigo; en el mar de Alborán, del Institut National de Recherche Halieutique (INRH) de Casablanca; y, en el mar Levantino, del National Centre for Marine Sciences del National Council for Scientific Research (CNRS-L) del Líbano y del Institute of Marine Sciences at Middle East Technical University de Turquía.
Hendriks confía en que, dados los buenos resultados obtenidos, «esta colaboración no se quede en un proyecto puntual, sino que podamos darle continuidad en el futuro, porque el Mediterráneo necesita series de datos a largo plazo para entender cómo están cambiando estos ecosistemas». Además, ha destacado la excelente predisposición de todos los participantes, «que han cumplido con los compromisos de muestreo en condiciones muy desfavorables, incluidas las derivadas de conflictos bélicos».
Entre 2023 y 2024, los investigadores tomaron muestras mensuales en ocho estaciones costeras del mar de Alborán, el mar Balear y el mar Levantino. Además de N₂O y CH₄, se midieron variables como la temperatura, la salinidad, el oxígeno disuelto, la clorofila a y los nutrientes.
Los resultados muestran que todas las zonas estudiadas actúan como fuente neta de estos dos gases hacia la atmósfera. El óxido nitroso (N₂O) presentó un comportamiento relativamente uniforme en todas las regiones del Mediterráneo analizadas, con concentraciones más elevadas durante los meses fríos y una fuerte relación con la temperatura del agua.
En cambio, el metano (CH₄) mostró una variabilidad mucho mayor. Las emisiones más elevadas se registraron en estaciones del Mediterráneo oriental, especialmente en el mar Levantino, donde se detectaron episodios puntuales de altas emisiones. Los autores sugieren que estos podrían estar asociados a fuentes geológicas localizadas en el fondo marino —como escapes de gas o volcanes de fango— o a descargas submarinas de agua subterránea.
Los datos del mar Balear proceden de la red BOATS (Balearic Ocean Acidification Time Series), coordinada por el IMEDEA-CSIC, con tres estaciones situadas en la bahía de Palma, Cabrera y el cabo de ses Salines. Las muestras recogidas entre mayo de 2023 y junio de 2024 confirman que las aguas del archipiélago también emiten ambos gases a la atmósfera. De hecho, el flujo más elevado de óxido nitroso registrado en todo el estudio se observó en aguas de las Islas Baleares, en enero de 2024, coincidiendo con fuertes vientos invernales.
El estudio también destaca que, pese a la posible influencia de las actividades humanas cerca de la bahía de Palma, los análisis previos de esta serie temporal no muestran diferencias significativas entre las tres estaciones costeras de las Islas Baleares en cuanto a las concentraciones de N₂O y CH₄.