El mar es inmenso y está lleno de complicadas y desafiantes travesías, pero si tuviéramos que mencionar uno de los lugares más extremos y peligrosos del planeta donde navegar, por todas las historias que se conocen, sería el paso de Drake. Sin ninguna duda ocuparía una de las primeras posiciones de la lista.
¿TE HA GUSTADO ESTE CONTENIDO? PUES... ¡TIENES TODOS NUESTROS PROGRAMAS COMPLETOS AQUÍ!Ubicado en el extremo sur de América del Sur y la Antártida, este estrecho de mar ha sido testigo de grandes historias de valentía, naufragios y supervivencia. Con olas que pueden superar los 15 metros y vientos huracanados que alcanzan los 100 km/h, el paso de Drake representa un peligroso desafío, incluso para los navegantes más veteranos.
El paso de Drake, también conocido como el mar de Hoces en algunos países, se extiende aproximadamente 800 kilómetros entre el cabo de Hornos (Chile) y las islas Shetland del Sur, en la Antártida. Se trata de una de las rutas más cortas para llegar a la Antártida, pero también de una de las más temidas.
Uno de los mayores problemas de esta ruta consiste en que no hay tierra firme que frene los vientos que recorren el planeta de oeste a este en esas latitudes, lo cuál genera un corredor ininterrumpido de tormentas, conocido como los "Cincuenta Rugientes", que azota constantemente el paso de Drake. Las corrientes oceánicas, unidas a las diferencias de temperatura entre los océanos Pacífico y Atlántico, crean un cóctel perfecto para uno de los mares más violentos del mundo.
El paso tiene este nombre en honor a Sir Francis Drake, el famoso corsario inglés que lo cruzó por accidente en 1578 cuando su barco fue arrastrado al sur del cabo de Hornos. Sin embargo, fue el navegante español Francisco de Hoces quien, en 1526, se convirtió en el primero en avistar esta peligrosa vía marítima, lo cuál ha provocado un debate histórico sobre quién lo ha descubierto realmente; una cuestión que a día de hoy sigue sin estar resuelta.
Durante siglos, el paso de Drake fue el único camino para unir los océanos Atlántico y Pacífico antes de la apertura del canal de Panamá. Diversos exploradores, como James Cook, Ernest Shackleton u otros pioneros de la navegación desafiaron sus aguas con la intención de encontrar nuevas rutas y desarrollar conocimientos científicos.
Actualmente, el paso de Drake sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo. Aunque existen cruceros turísticos que lo atraviesan, la travesía no es apta para personas sensibles al mareo ni para quienes tengan fobia a los mares movidos. Incluso los buques con las mejores tecnologías y los materiales más innovadores deben tomar precauciones extremas al adentrarse en estas aguas. Y tú, ¿te atreverías a cruzarlo?