La nueva junta directiva afronta una situación delicada tras la sentencia que deja en el aire la continuidad del proyecto náutico-social del club.
MANTENTE PUNTUALMENTE INFORMADO DE LO QUE HACEMOS Y RECIBE NUESTRO NEWSLETTER.El Club de Vela Puerto de Andratx (CVPA) ha elegido a Neus Bou, economista y miembro de la anterior junta directiva, como nueva presidenta de la entidad náutica Andritxola. La elección que tuvo lugar el pasado 22 de noviembre, conformó a la nueva Junta Directiva del club, con Neus Bou a la cabeza como presidenta; Sebastián Alemany, vicepresidente; Sebastián Martorell, tesorero; Jaime Cloquell, secretario y Francisco Espinos, Jaime Ferrer, José Pascual, Juan Eugenio Pomar, Llorenç Sanso, Marta González, Miguel Gamundi, Montse Ferrer y Pedro Pujol como vocales. Esta composición marca la continuidad de un equipo directivo que conoce de primera mano la situación vivida en el club de vela, marcada por un complejo proceso legal y administrativo que afecta directamente a su supervivencia.
En una entrevista concedida a Fibwi TV, la nueva presidenta, que sustituye en el cargo a Ginés Martínez, ha explicado en qué punto se encuentra actualmente el club y cuáles son los objetivos y próximos pasos de la nueva Junta Directiva en un marco no muy alentador y es que hace ya más de 20 años que el Club de Vela Puerto de Andratx se encuentra en una situación difícil. Como nos recuerda su presidenta, ya que desde 2002, cuando se convocó un concurso público para adjudicar la explotación de las instalaciones portuarias, y tras no llegar a cerrarse este proceso en 2004, el Govern balear dejó sin efecto todos los concursos públicos que estaban en vigor en ese momento. Y ya, en 2006, se adjudicó la concesión de las instalaciones por un periodo de 30 años al club.
En ese momento, IP3M, que era la empresa mejor puntuada en el concurso de 2002, interpuso un recurso y, no fue hasta 2017, cuando el Tribunal Supremo declaró inconstitucional la norma que en 2004 anuló los concursos, dejando sin validez la concesión que el club había recibido. “Ahí ya llevábamos más de una década de explotación de nuestra concesión, desarrollando el proyecto, con más de 10 millones de euros invertidos en la modernización del puerto y la creación de infraestructuras como el pantalán para grandes esloras”, señalaba en la misma entrevista Jaime Cloquell, nuevo secretario del CVPA, quien añadió que “por eso presentamos la imposibilidad de ejecutar esa sentencia, porque todo había cambiado completamente. Y es cuando se licita que una auditora haga el plan de reequilibrio económico y financiero para adaptar el canon y las condiciones de la nueva concesión”.
Desde entonces, se han dictado hasta cinco resoluciones distintas para ejecutar la sentencia, generando una gran incertidumbre jurídica. “Las cuatro primeras reservaban un espacio para asegurar la continuidad del club. Pero la quinta, que Ports IB considera subsidiaria, apenas contempla la cesión de dos pantalanes, lo que imposibilita nuestra actividad”, denuncia Cloquell. “La realidad es que nos quedamos con 0 espacio y un club náutico que no tiene espacio para desarrollar su actividad está condenado a la muerte” remarca Sebastià Martorell, miembro de la junta.
El CVPA, entidad sin ánimo de lucro, ha destacado por su fuerte implicación social. Con una partida anual de 600.000 € destinada exclusivamente al área deportiva, el Club de Vela Puerto de Andratx es uno de los referentes de la náutica social en Baleares. Ofrece actividades náuticas, vela, natación y mantiene abiertas sus instalaciones tanto para socios como para no socios. “En el puerto de Andratx no hay playas, y la mayoría de los niños del municipio han aprendido a nadar en nuestras piscinas. En Navidad otorgamos subvenciones a asociaciones locales”, subraya Cloquell.
Por ello, la junta directiva del club hace un último llamamiento a las instituciones. “Pedimos al Govern y a Ports IB que reconozcan el valor social de los clubes náuticos y su aportación al territorio. Este es el momento de demostrar si realmente apuestan por la náutica social”, reclama Bou.
Una posible solución, indica Martorell, sería la creación de un “Port Petit”, un espacio dentro del puerto destinado a entidades sin ánimo de lucro. “La sentencia debe cumplirse, pero existe un remanente que permitiría convocar un nuevo concurso para ese espacio, que podría suponer un 25% del puerto y garantizar la continuidad del club”.
Mientras se define el canon definitivo que deberá pagar la nueva concesionaria, la incertidumbre persiste. “Nuestro objetivo es intentar tender puentes, hablar con la empresa adjudicataria, con las instituciones, y lograr algún tipo de acuerdo que nos permita seguir desarrollando nuestra actividad en el puerto”, concluye Neus Bou.