La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, mediante la Dirección General de Pesca, ha convocado este martes 5 de mayo la Comisión de Seguimiento de la Reserva Marina de la Bahía de Palma, que avala sus buenos resultados ecológicos y pesqueros. El encuentro refuerza la participación del sector en la gestión de las reservas marinas.
¿TE HA GUSTADO ESTE CONTENIDO? PUES... ¡TIENES TODOS NUESTROS PROGRAMAS COMPLETOS AQUÍ!Con esta convocatoria, la Conselleria demuestra, una vez más, su compromiso con la gobernanza participativa de las reservas marinas, consideradas una herramienta clave para regular los usos y la explotación de los recursos marinos, favorecer su regeneración natural y garantizar la conservación de los ecosistemas.
En este sentido, el director general de Pesca, Antoni M. Grau, ha destacado que «es importante que la gestión de las reservas marinas cuente con la opinión y el apoyo de las entidades y de los profesionales vinculados al mundo de la pesca. Por este motivo, para garantizar la participación pública, todas las reservas marinas cuentan con una comisión de seguimiento».
La Reserva Marina de la Bahía de Palma data del año 1982 y es el área marina protegida más antigua de España. En este contexto, el encuentro ha tenido lugar en las instalaciones del Club Náutico de s’Arenal y ha contado con la participación de representantes del Govern, del Consell de Mallorca y del Ayuntamiento de Llucmajor. También han participado el sector pesquero profesional y recreativo (Cofradía de Pescadores de Palma y Federación Balear de Cofradías de Pescadores), centros de buceo, clubes náuticos e instituciones científicas (Centro Oceanográfico de las Illes Balears-IEO e Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados de las Illes Balears -IMEDEA).
Durante la reunión se han analizado diversas cuestiones y se han presentado dos proyectos científicos liderados por el IMEDEA (CSIC-UIB).
En cuanto al seguimiento de las poblaciones de peces comerciales, los resultados de la última campaña realizada (abril de 2022) son significativos, aunque se trata de una zona muy oligotrófica y sin zonas rocosas, lo que hace que la biomasa potencial máxima sea muy reducida (2,7 kg/250 m²). No obstante, la biomasa de peces comerciales registrada en 2022 en la reserva integral (2,7 kg/250 m²) multiplica por tres la registrada en el primer censo (mayo de 2000). La biomasa en la reserva general (1,8 kg/250 m²) y en los controles (1,2 kg/250 m²) son, respectivamente, un 200 % y un 160 % superiores a la registrada veintidós años antes.
En este sentido, Grau ha destacado que «los datos confirman que las reservas marinas funcionan: hay más peces y de mayor tamaño. Esto se traduce en una mejora directa de la sostenibilidad de la pesca artesanal».
Por otra parte, en uno de los proyectos científicos liderados por el IMEDEA (CSIC-UIB), los investigadores han podido identificar la reserva como un espacio para la reproducción de elasmobranquios, como rayas y tiburones. Mediante el uso de telemetría acústica, los investigadores han podido seguir los movimientos de los individuos y detectar patrones migratorios. De hecho, se ha observado que muchas especies recorren la costa de Mallorca y regresan cada primavera a zonas concretas, como Cap Enderrocat, para reproducirse.
Un segundo proyecto del IMEDEA, en este caso en colaboración con la Dirección General de Pesca, es el desarrollo de un sistema innovador basado en inteligencia artificial para estimar automáticamente el tamaño de los peces a partir de imágenes de capturas recreativas (ictiómetro). Este sistema, validado con la participación de pescadores voluntarios mediante el diario de pesca recreativa, permite mejorar la calidad de los datos pesqueros. En paralelo, los estudios en la Reserva Marina de la Bahía de Palma muestran que esta zona, clave para la pesca del raor, genera capturas superiores (unos veintitrés individuos por pescador y jornada) al nivel que los pescadores consideran óptimo (dieciocho), lo que evidencia el éxito de la reserva tanto desde el punto de vista ecológico como social.
Durante el encuentro también se han presentado datos sobre las actividades reguladas en las reservas. En concreto, en cuanto a la pesca profesional, en la Reserva Marina de la Bahía de Palma operan embarcaciones artesanales de la Cofradía de Palma, que concentran su actividad entre los meses de enero y abril, dirigida al jonquillo, mientras que el resto del año no hay actividad. En cuanto a la pesca recreativa, hay seiscientas sesenta y tres embarcaciones registradas y ochenta pescadores submarinos, aunque la actividad real es muy reducida. En cuanto al buceo, mantiene la tendencia de incremento moderado año tras año, con 2.700 inmersiones en 2025.
También se ha tratado el tema del límite occidental de la reserva marina, trazado en 1982 mediante un sistema cartográfico y batimétrico que ha quedado obsoleto. En este sentido, la Conselleria tramitará una propuesta para modificarlo, sustituyendo la batimetría por líneas rectas sobre el trazado vigente.
La sesión ha concluido con un intercambio de opiniones y propuestas entre los asistentes, que han puesto de manifiesto la importancia de este órgano como espacio de participación y consenso en la gestión de las reservas marinas.
Las reservas marinas son figuras de conservación pesquera mediante las cuales se regulan los usos y la explotación de los recursos marinos, con el objetivo de favorecer su regeneración natural y conservar los ecosistemas marinos. Una de sus funciones principales es el mantenimiento de la pesca de artes menores.
En las Illes Balears, con doce reservas marinas y una extensión de más de 63.700 ha, la experiencia demuestra que, sin reservas marinas, la pesca artesanal difícilmente podría subsistir. En las reservas hay más peces y de mayor tamaño. Además, abundan especies que fuera de las reservas escasean y las capturas son más importantes tanto en cantidad como en calidad. Por otra parte, las reservas marinas se han consolidado como un referente importante para el buceo turístico, con más de 73.000 inmersiones anuales.