La Dirección General de la Marina Mercante, en colaboración con la DGT y distintas administraciones marítimas, estaría valorando la implantación de una baliza V16 específica para el sector náutico, cuyo uso sería obligatorio en embarcaciones de recreo a partir de 2027, según fuentes cercanas al organismo.
¿TE HA GUSTADO ESTE CONTENIDO? PUES... ¡TIENES TODOS NUESTROS PROGRAMAS COMPLETOS AQUÍ!El dispositivo, denominado provisionalmente V16-Mar, tendría un funcionamiento similar al ya conocido sistema terrestre: luz intermitente visible 360º, activación automática en caso de avería y envío de la posición de la embarcación a una plataforma centralizada, desde la que se alertaría a Salvamento Marítimo, Capitanía Marítima y aplicaciones de navegación.
De confirmarse la medida, las bengalas pirotécnicas y los sistemas de señalización manual no quedarían completamente fuera de la normativa según el borrador que ha trascendido, pese a ser considerados “obsoletos y potencialmente peligrosos” por asociaciones de navegantes consultadas.
La nueva baliza debería colocarse en una zona elevada de la embarcación, preferiblemente sobre tope de palo o el arco radar, y no requeriría conexión a dispositivos móviles, ya que incorporaría su propio sistema de transmisión satelital.
Uno de los aspectos que más debate está generando en el sector es que la baliza incluiría un periodo de conectividad obligatorio de 12 años, integrado en el precio del dispositivo, que rondaría los 180 euros dependiendo de la eslora del barco, algo más caro que las V16 de la DGT, pero es algo obvio al tratarse de un elemento náutico, mismo material, pero precio elevado.
Desde la administración se defiende que esta conectividad permitiría mejorar la seguridad en zonas de alta densidad náutica, reducir tiempos de respuesta en emergencias y disponer de “una visión global del tráfico marítimo recreativo.
En este contexto, el director del Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Baleares, Francisco Córdoba, habría señalado que la iniciativa “responde a una necesidad clara de modernizar los sistemas de aviso en el mar”.
“En muchas intervenciones llegamos tarde simplemente porque nadie sabe exactamente dónde está el barco. Si una baliza puede enviar la posición exacta con solo activarse, estamos hablando de un avance importante en seguridad marítima”, habría explicado.
Córdoba también habría querido lanzar un mensaje de tranquilidad al sector, asegurando que “no se trata de controlar al navegante, sino de localizar una emergencia cuando realmente se produce”, y que el sistema solo se activaría en situaciones de avería o riesgo.
Además, el responsable del Servicio Marítimo habría detallado que el sistema permitiría cruzar avisos de emergencia con condiciones de navegación en tiempo real, como tráfico marítimo, meteorología o zonas de fondeo sensibles.
“No se trata solo de saber dónde está una embarcación, sino de contextualizar la incidencia. Con estos datos se podrían priorizar recursos, evitar movilizaciones innecesarias y mejorar la eficiencia del sistema”, habría apuntado.
Según estas mismas fuentes, la información generada por la baliza podría integrarse en el futuro con cartografía digital, aplicaciones náuticas y sistemas de gestión portuaria, siempre “respetando la normativa vigente y los principios de uso exclusivamente en situaciones de emergencia”.
Como era de esperar, la noticia ha generado opiniones encontradas entre armadores, patrones y profesionales del mar. Mientras algunos valoran positivamente cualquier avance en seguridad, otros cuestionan la necesidad real del sistema, su impacto económico y la obligatoriedad de la geolocalización.
“No estamos en contra de la seguridad, pero esto empieza a parecer más un control que una ayuda”, comentaba un patrón profesional que ha querido preservar su anonimato.
Paralelamente, y según esas mismas fuentes, la administración también estaría estudiando la implantación de un sistema de etiquetas ambientales para embarcaciones de recreo, similar al ya existente en las grandes ciudades para el tráfico rodado.
Estas etiquetas permitirían regular el acceso y la navegación en determinadas ZLE (Zonas de Libre Emisiones) en entornos especialmente sensibles, como parques naturales, bahías con alta presión náutica o áreas próximas a núcleos urbanos. La clasificación tendría en cuenta factores como el tipo de motorización, antigüedad del motor, emisiones y sistemas auxiliares a bordo.
Desde el entorno técnico se señala que el objetivo no sería prohibir, sino ordenar y limitar el acceso en episodios concretos de alta concentración de tráfico marítimo, priorizando a embarcaciones más eficientes o con sistemas de propulsión alternativos.
Una línea de trabajo que, según reconocen fuentes del sector, “todavía se encuentra en fase muy preliminar”, pero que sigue la tendencia normativa aplicada en tierra firme en los últimos años.
Desde Pasión por el Mar queremos lanzar un mensaje de calma: Por ahora, no hay ninguna normativa aprobada y todo forma parte de estudios preliminares. Además queremos agradecer, un año más, la confianza y la complicidad de nuestros seguidores, que nos acompañáis a diario. Y sí, hoy es 28 de diciembre y esta noticia podría tratarse de una inocentada. Aunque esperamos no haber dado demasiadas pistas… sobre todo teniendo en cuenta los derroteros a los que estamos acostumbrados últimamente los navegantes —y la sociedad en general—, donde lo que ayer parecía impensable, hoy acaba siendo normativa.
Gracias por leernos, por compartir y, sobre todo, por seguir navegando con espíritu crítico. ¡Nos vemos en el mar!