El mar forma parte inseparable de la historia, la cultura y la identidad de Baleares. Durante siglos, las islas han estado ligadas al Mediterráneo a través del comercio, la pesca, la navegación y la construcción de embarcaciones.
MANTENTE PUNTUALMENTE INFORMADO DE LO QUE HACEMOS Y RECIBE NUESTRO NEWSLETTER.Con el objetivo de preservar y divulgar ese legado, el Museu Marítim de Mallorca continúa trabajando para acercar el patrimonio marítimo a la sociedad.
En el programa Pasión por el Mar hemos recibido en nuestros estudios a su director, Albert Forés, quien ha explicado el presente y el futuro de una institución que busca convertirse en un espacio abierto donde la historia del mar pueda descubrirse, comprenderse y disfrutarse por cualquier visitante. “La gente tiene que perder el miedo a los museos. Hoy ya no son espacios aburridos ni solo para expertos. Son lugares interactivos, con contenidos digitales y pensados para todos los públicos ", ha destacado.
El museo cuenta actualmente con dos sedes principales: el Museo del Mar de Sóller, centrado en la historia marítima local y en la relación del municipio con la pesca y el comercio. “Es un espacio muy centrado en la historia del municipio, en los pescadores, en el comercio de la naranja y en la relación con el norte de África”, ha señalado el director. Y la sede de Ses Voltes, en Palma, ubicada dentro de las murallas de la ciudad. “Cada sala trata un tema diferente: desde los primeros pobladores hasta los últimos que hemos llegado a Mallorca, pasando por la gran época comercial de la flota mallorquina hacia las Américas o el sector pesquero”, ha explicado Forés.
La sede de Ses Voltes, que reabrió hace apenas unos meses tras un proceso de adecuación del espacio, apuesta por un modelo dinámico, con actividades educativas, exposiciones temporales y programas inclusivos para diferentes públicos.“De momento la exposición es estática, pero tenemos una sala de exposiciones temporales y queremos generar al menos una muestra nueva cada año”, ha destacado.
El centro trabaja especialmente en el ámbito educativo, adaptando sus contenidos a distintos perfiles de visitantes y desarrollando iniciativas de inclusión social. “Tenemos un equipo muy fuerte a nivel educativo y trabajamos mucho el eje de inclusión social”, ha remarcado Forés quien añade que gracias a la incorporación de sistemas de ayuda auditiva “la semana pasada hicimos pruebas con personas con dificultades auditivas para comprobar que pudieran seguir las explicaciones sin problemas”.
Además, el museo organiza exposiciones temporales para complementar su colección permanente. La próxima muestra, prevista para el verano, abordará la mitología del mar y del litoral mediterráneo.
Entre las piezas más destacadas de la colección, Forés señala una reproducción de una coca mediterránea medieval del siglo XIII, una embarcación histórica cedida por la familia de Pastor Quijada. “Es una pieza muy emotiva porque Pastor Quijada fue una figura clave en la historia del museo. Fue presidente de los Amigos del Museo Marítimo y el primer director del museo sin museo”, ha recordado Forés.
También destacan otros objetos arqueológicos, como un tintero procedente de un barco medieval hundido frente a Calvià, o embarcaciones tradicionales recuperadas en distintos puntos del litoral mallorquín.
Para el director del museo, el objetivo principal del proyecto es claro: dar a conocer el patrimonio marítimo y despertar una nueva sensibilidad hacia el mar. “La misión del museo es que la gente salga de aquí viendo el mar de una forma diferente”, ha explicado Forés durante la entrevista, destacando que el museo busca abrir puertas a distintos intereses: desde la historia naval o la arqueología subacuática hasta la protección del medio marino o el modelismo naval.
Desde su reapertura en octubre, la sede de Ses Voltes ha recibido más de 4.000 visitantes, mientras que el Museo del Mar de Sóller ha superado los 20.000 visitantes en el mismo periodo, cifras que reflejan el interés creciente por la historia marítima de las islas.
Para Forés, la respuesta del público confirma que Baleares necesitaba un espacio dedicado a explicar su relación con el mar: “Mucha gente nos dice que ya era hora de tener un museo marítimo en Mallorca”.